miércoles, 2 de julio de 2025

LA PANDEMIA. EL VIRUS DEL MIEDO Y DEL REGAÑO

 

 

LA PANDEMIA.  EL VIRUS DEL MIEDO Y DEL REGAÑO

Por cómo me he comportado a la largo de esta pandemia, algunos pensarían que yo merezco contagiarme, yo por el contrario creo que nadie merece padecer un mal de este tipo, pero ya que existen enfermedades en este mundo, yo pienso que en vez de culparnos por enfermarnos, tendríamos que ser mucho más humanos y mucho más empáticos

A comienzos de marzo yo me encontraba desempleado y en un momento de transición en mi vida,  lleno de incertidumbre pero listo para encarar nuevos retos, cuando de pronto se apareció una pandemia ocasionada por un virus que vino a afectar la vida de todos y cada uno de los seres humanos que habitamos este hermoso planeta.  Cuando comencé a investigar sobre el tema me encontré con una gran cantidad de información, pero con muy poca veracidad, así que lo que hice fue hablar con un doctor de mi total confianza y al escucharle de inmediato me sentí tranquilo al saber que a mi alrededor eran pocas las personas vulnerables  y que en lo personal yo me sentía joven (aunque ya no soy tan joven), sano y  fuerte  como para que un virus fuera a modificar, o acabar, mi vida. Así que partiendo de esa calma comencé a pensar en las acciones preventivas que debía considerar para afrontar el reto de no enfermarme, pero sobre todo de no andar contagiando a más gente, pero sin olvidarme de que en mi situación personal estaba ante el reto de sobrevivir sin empleo y casi sin dinero frente a una realidad que rápidamente comenzaba a devorar la salud,  las mentes  y los bolsillos, de millones de personas. De inmediato me di cuenta que la estrategia que yo pensaba seguir para cuidarme no coincidía con lo que muchos pensaban, sobre todo con lo que las autoridades a través de los medios masivos estaban diciendo, pues muchas de sus medidas además de parecer exageradas e ilógicas, eran inoperables para un gran sector de la población. Pero lo que más intranquilo me dejo fue la reacción de la gente, pues en vez de unirnos ante una situación difícil, de pronto  todos estaban reaccionando egoístamente y sobre todo con una soberbia enorme que estaba cimentada sobre un castillo de arena donde se escondía el miedo a morir.  Y con ello comenzaron los regaños.

De entrada la frase que más se escuchaba era el famoso “quédate en casa”,  algo que en lo personal resultaba imposible pues yo tenía que salir a buscar mi suerte; al principio trate de ignorar el consejo, pero luego de escucharlo a toda hora, llego un punto en que me indigesto a tal grado que sentía que lo único que se obtenía con esa medida era un miedo excesivo para la sociedad. Quédate en casa, por alguna extraña razón me sonaba  a imposición, a evadir el problema, me sonaba un poco al “vete al rincón” con el que los maestros castigaban a los alumnos que no podían controlar en las escuelas, y creo que el momento era de buscar soluciones, no de regañar.

 

 

Pues yo desde que comenzó la pandemia, al seguir saliendo a la calle, yo tuve que adaptarme a las medidas de distintos lugares, y créanme que en ningún lugar las medidas eran las mismas, pero todos pensaban que solo ellos se estaban cuidando bien y que los demás eran unos irresponsables. Las primeras semanas yo intente lidiar con eso tratando de incluso hacer recomendaciones de las medidas que yo consideraba oportunas, pero luego de un tiempo me di cuenta que la gente no estaba en posición de escuchar, pero si en posición de opinar. Por otro lado a lo largo de esta pandemia yo he sentido un egoísmo total al satanizar a aquella persona que contraiga el virus, con ideas como: fue por irresponsable, que se muera él pero que no contagié a todos, si me enfermo por tu culpa, entre muchas otras frases por el estilo que he escuchado. Para mi el amor a ciertas personas torna imposible el hecho de culparlas por enfermarse, e incluso por contagiarme, y sobre todo si alguno de mis seres queridos se llegará a enfermar, sepan que yo estaría para tratar de ayudar con lo que fuera, poco o mucho, pero siempre poniendo el concepto de empatía por delante de todo, si yo estuviera enfermo y me sintiera muy mal, me gustaría que alguien estuviera al pendiente de mi, por ello a todos aquellos que mencionaban que si andas en la calle  también deberías estar en el hospital arriesgando tu vida, sepan que yo por un par de personas arriesgaría mi vida, y por muchas otras haría lo que fuera por ayudar.

 

En lo personal, aunque no me considero una persona muy religiosa, pero creo mucho en la fe, para mi tener fe es algo sumamente importante, hay que tener fe en uno mismo, en que uno es más fuerte que las enfermedades, en que la vida puede ser mejor, en que algo o alguien protege a los seres queridos; por ello yo en esta pandemia solía ir a lugares en donde pudiera estar solo en medio de la naturaleza para orar por la gente que yo quiero, para pedir porque nadie de los míos se encontrara con el virus, y también para que mi gente usara sus pensamientos de manera positiva en contra de los miedos y las preocupaciones, para que en vez de preocuparse, se ocuparan en estar sanos, comer bien, hacer ejercicio, ocupar su tiempo en esparcimiento positivo para que vencieran esta batalla a la que nos estábamos enfrentando, pero por el contrario me encontré con actitudes para mi inexplicables, como gente saturando sus cabezas con cosas negativas, con envidias, con coraje e incluso odio. Incluso me llegaron a regañar sin motivo razonable por ir a respirar aire fresco a la naturaleza, como si no supieran que la naturaleza es sabía, más sabía que nosotros, y como si no hiciera falta que en estos momentos nos uniéramos en oraciones y plegarias para que todo mejorara.

Afortunadamente después de varios meses

Regañar por recoger basura

 

 

 

 

Este escrito personal surgió  de la necesidad de desahogarme pues por momentos el mundo y la sociedad actual me hicieron sentir muy solo.

 

 

 

QUEDATE EN CASA

RECOGE BASURA

NO VAYAS A LUGARES NATURALES

 En la actualidad los humanos hemos afectado nuestra naturaleza en gran magnitud,  actualmente hay un agujero nuevo, el del covid, pero para tapar ese agujero nos están diciendo que destapemos cuantos hoyos sean necesarios para taparlo, pero nos estamos olvidando de los cientos de hoyos alrededor, y yo por momentos hago la reflexión, no sería mejor comenzar a tapar los demás agujeros primero, o al menos al mismo tiempo que el del covid, y tratando de no crear nuevos agujeros que pongan en riesgo la vida en general

Seamos responsables de lo que hemos hecho como humanidad. El maltrato ambiental, el maltrato animal y el maltrato humano nos han llevado a tener un mundo que todos en algún momento hemos llegado a odiar

Pues sepamos que si nos toca morir, será mejor hacerlo tratando de resarcir el daño que a lo largo de la historia hemos causado.A final de cuentas para eso es el amor, para desearle lo mejor al otro.

 

Nos han hecho pensar que el que se infecta de coronavirus es un demonio, pero él no eligió enfermarse de ningun virus, nadie elige eso, nadie quisiéramos eso ni para nosotros, ni para nadie de los que queremos, es la vida, son los ciclos de la maldita vida. Olvídense de los ciclos del maldito dinero, del maldito poder, de los políticos, de los presidentes, gobernadores, diputados y senadores, empecemos a hacerle caso a los ciclos de la bendita vida, o tu qué opinas hermosa gaviota que llevas colgando un pedacito de plástico atorada en tu pico.

 

 

Regañan por tener miedo a no vivir en vez de tenerle miedo a morir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EN ESTA EPOCA DE PANDEMIA, NO ES MOMENTO DE REGAÑARNOS, ¿O SI?

 

EN ESTA  EPOCA DE PANDEMIA, NO ES MOMENTO DE REGAÑARNOS, ¿O SI?

 

A lo largo de esta pandemia he recibido tantos regaños que muchas veces he llegado a sentir que la gente desea que me contagie, yo por el contrario he tratado de estar tranquilo y deseando siempre que la gente no sufra ni por esta ni por ninguna enfermedad. Desafortunadamente en la vida real hay muchos factores que nos hacen sufrir, pero en vez de tener miedo y andar buscando culpables  deberíamos hacernos más humanos y  más empáticos con las victimas que sufren por esta o cualquier otra circunstancia.

El regaño más recurrente  que escuche durante esta pandemia fue por no atender el tan nombrado “quédate en casa”. En mi situación personal cuando comenzó la pandemia me encontraba desempleado y buscando oportunidades de trabajo, por lo tanto se volvió necesario salir,y aún más cuando vi que las empresas y negocios comenzaron a cerrar, no tuve otra opción que andar en la calle buscando la manera de hacer algo de dinero. Al comienzo de la pandemia me surgió la oportunidad de vender tapabocas, y lo tuve que hacer en la calle, afuera de un supermercado, allí vendí casi quinientos, siempre con todas las medidas de higiene que yo consideraba necesarias y deseándole a la gente que no se fuera a enfermar. Una vez que termine con ese lote de tapabocasno tuve otra opción que  incursionar con la venta de comida, lo cual  siempre me obligo a seguir en la calle. Otro aspecto que nunca estuve dispuesto a dejar fuera de mi vida fue el de convivir con la naturaleza, en esos lugares yo encontraba paz y sentía que podía mandar buenos deseos para que mis seres queridos estuvieran bien, cabe mencionar que la mayor parte del tiempo cuando iba a lugares naturales estaba solo, pero siempre rodeado de vida; realmente nunca entendí porque me querían privar de eso y porque me regañaban por ir.  En algún punto el “quédate en casa” me lo decían tanto que comenzó a sonar como un castigo o una imposición, me sonaba como un “vete al rincón”, ese con el que los maestros castigaban a los alumnos que no podían controlar; realmente creo que la pandemia desde su comienzo demandaba soluciones, no evasiones.

De igual manera, me regañaban por salir a hacer ejercicio, pero yo estaba convencido que si me sentía bien físicamente sería mucho más difícil enfermarme, aunque no parecía importarle a los demás, quienes cuando pasaba con el balón me veían como si estuviera cargando una bomba.

También me regañaban por andar sonriendo en la calle,  para muchos no era el momento de ser feliz, era momento de cuidarnos. En lo personal considero que la vida es para ser felices, y no hay ningún motivo o razón que pueda estar por delante de esa búsqueda.

Me regañaban por recoger basura de la calle, pero cada que salía me encontraba con botellas de plástico, latas de cerveza, bolsas, entre muchos otros desechos que producimos de forma cotidiana, que al verlos regados sobre la calle o la naturaleza, me sentía tan mal que tenía que ponerme a recolectarlos;pero a la mayoría de la gente no le importa, por el contrario me decían inconsciente por hacerlo, decían que me estaba arriesgando a tocar algo contaminado con el virus. Obviamente que en mi intento por limpiar el planeta tomaba ciertas precaucionesprotegiéndome las manos con  plásticos para recoger la basura y lavándomelas una vez que terminaba.

También me regañaban por olvidar el tapabocas, por acercarme a la gente, por dar abrazos,  entre muchas otras cosas.  Pero yo, ante la situación tan crítica que estábamos atravesando, sentía que era el momento de valorar las cosas buenas que uno tiene en la vida y  dejar de lado lo negativo. Así que tuve que aprender a hacer caso omiso a los regaños,  sobre todo aquellas opiniones llenas de soberbia y de egoísmo, que evidenciaban que dichos regaños estaban cimentados sobre un castillo de arena que escondía su miedo a morir.

Hoy ante una pandemia, no creo que sea momento para regañarnos, ¿o sí?

Pensándolo bien, si quisiera aprovechar el momento para regañar. Para regañar  con amor, como se hace con los hijos. Me queda muy claro que hay que llamarle la atención a los que están haciendo las cosas mal, para que en un futuro puedan cambiar su egoísmo y su soberbia por algo mejor como el amor.

Los quiero regañar, primero que nada, por tener miedo a morir, pues si de algo deberíamos tener miedo, es a  no vivir, a no aprovechar el tiempo que nos da la vida. También tengo que regañarlos por no sonreír, por no disfrutar de las maravillas que nos ofrece la naturaleza.  Los voy a regañar por andar buscando al culpable de los contagios en vez de usar sus energías para cuidarse y cuidar a sus semejantes. Los voy a regañar por alejarse del prójimo, pues hoy más que nunca se trata de ser solidarios con aquellos que por necesidad están más expuestos a enfermarse,  sobre todo por aquellos que  se encuentran enfermos o desprotegidos ante la vida. Los voy a regañar por la falta de empatía.

Los voy a regañar fuertemente por todo el daño que le hemos hecho a la naturaleza. Los humanos tenemos que comenzar por asumir nuestra responsabilidad por todo el maltrato ambiental, maltrato animal y maltrato humano que hemos ocasionado, para después enfocarnos en resarcir el mal que hemos hecho, ya que si nos toca morir que sea luchando por construir un mundo mejor.Amor es desearle  lo mejor a todos los seres, por eso me tome la libertad de regañarlos, ya que en el fondo lo único que me gustaríalograr es un mundo mejor.

Hoy nos enfrentamos a un momento de cambio ante esta sacudida que nos ha dado la vida,  espero que esta pandemia que tan vulnerables  y tan solos nos ha hecho sentir a todos, sea el comienzo para que los humanos comencemos a comportarnos de mejor manera.

 

Julio 2020.

viernes, 20 de enero de 2017

ME DA PENA PEÑA



ME DA PENA PEÑA.

Me da pena Peña, y no es cosa de ahora, siempre me ha dado pena. Yo cuando comencé a escuchar de él fue con su ridícula aparición en la Feria del Libro de Guadalajara, con ver su desempeño ese día me fue suficiente para hacer un juicio sobre ese inútil.
Cuando viajo por Latinoamérica siempre veo que casi todos los países tienen gobiernos muy por debajo de sus pueblos, pero yo siempre aseguro que el de mi país es el peor, me da pena decirlo, pero apuesto todas mis cartas a que en cuanto a idiotez, el presidente de México les gana a todos los demás, porque hasta para ser un títere hay que tener un poquito de materia gris,  y este hombre no la tiene; yo tengo muchos amigos y familiares que estoy seguro que están mejor preparados que él, y por ellos y por mí, me da muchísima vergüenza saber que mi presidente es Peña y que legítimamente ganó, pero porque ya todo estaba arreglado, el cara bonita, con copete de pendejo, con una actriz hermosa de telenovelas como esposa, con una sarta de hijo(a)s que obviamente no saben nada porque sus padres son huecos de la cabeza, que pena crecer así, y más pena ver como mi país decrece así.
Hoy más que nunca me queda claro que el estado es responsable y se podría decir cómplice de todas las desgracias que vienen ocurriendo en mi país, que no se nos olviden los 43 de Ayotzinapa, que no se nos olvide que con la privatización de Pemex los precios ya no iban a subir, dónde estas gobierno, cuantos desparecidos, cuantos maestros muertos, cuanta  malicia y cuanta corrupción, me da pena mi país, pero sobre todo Me Da Pena Peña.

*Fotografía tomada en las calles de San Cristóbal de as Casas, Chiapas.

CARTA PARA DONALD



CARTA PARA DONALD, DE UN CHAVO.

Mira Donald si quieres construir un muro, constrúyelo. Si quieres sacar a todos mis hermanos, a los que hacen funcionar tu maligna empresa, échales, no pasa nada, pero por favor ni siquiera te molestes por hacer ruido en los medios, a nosotros no nos importa lo que hagas. Nosotros nos vamos a dedicar a lo nuestro, ya no vamos a voltear a ver a los yanquis, ya no nos interesa ver qué hay del otro lado del muro, para qué,  si de este lado para abajo todo está más bonito. Cuando alcanzaremos ese sueño de tener una Latino américa unida y  dejar que los gringos hagan lo que quieran.
Ya me di cuenta que no quiero ir a tu país, porque para mí el éxito personal significa ser feliz, e ir allá a trabajar como esclavo, a no tener vida propia, y todavía peor, a ser maltratado y discriminado no significa para nada, ser ni feliz ni exitoso. Prefiero seguir siendo humilde pero feliz,  pues la felicidad para mi representa toda la riqueza que uno puede tener. Prefiero disfrutar a mi familia, prefiero tener que echarle ganas y ser inteligente, desarrollar mi creatividad,  y sobre todo aprender de mi cultura, apreciarla y disfrutarla; eso te debe de dar celos  Donald, porque  si tu país tiene algo de cultura, es porque todos los que tu llamas inmigrantes han ido y han dejado una semilla en tu nación.
Prefiero mil veces, sentarme junto a mis hijos en mi  humilde casa para ver en mi televisor viejo al Chavo del Ocho, que tener que partirme el lomo durante varios años en beneficio de  gente malagradecida para con eso tener la misma casa humilde, una televisión grande,  y a mis hijos, que ni siquiera me conocen, abrazando un peluche de Pepa Pig.
Por qué no hace falta tener tanto dinero, la riqueza no es eso, por eso siempre, pero siempre, voy a preferir una simple torta de jamón para compartir con los amigos y familiares, que una solitaria hamburguesa con doble queso.
El único Donald que me cae bien es el de Disney, y para ser honesto me cae mejor Pancho Pistolas y Pepe Carioca. Pero tú, el Donald de carne y hueso, no me caes nada bien, por eso no quiero saber de ti.
Si me envías una carta con tu respuesta, ten por seguro que no la voy a leer, y no porque sea un mal educado como tú, simplemente porque voy a estar ocupado haciendo dos cosas que son muchisisisimo más importantes: una siendo feliz con mi gente, y la otra,  construyendo un mejor mundo, una mejor Latinoamérica, un mejor mañana. Eso, eso, eso...




Enero 2017.