CARTA PARA DONALD, DE UN CHAVO.
Mira Donald si quieres construir
un muro, constrúyelo. Si quieres sacar a todos mis hermanos, a los que hacen
funcionar tu maligna empresa, échales, no pasa nada, pero por favor ni siquiera
te molestes por hacer ruido en los medios, a nosotros no nos importa lo que
hagas. Nosotros nos vamos a dedicar a lo nuestro, ya no vamos a voltear a ver a
los yanquis, ya no nos interesa ver qué hay del otro lado del muro, para
qué, si de este lado para abajo todo está
más bonito. Cuando alcanzaremos ese sueño de tener una Latino américa unida y dejar que los gringos hagan lo que quieran.
Ya me di cuenta que no quiero ir
a tu país, porque para mí el éxito personal significa ser feliz, e ir allá a
trabajar como esclavo, a no tener vida propia, y todavía peor, a ser maltratado
y discriminado no significa para nada, ser ni feliz ni exitoso. Prefiero seguir
siendo humilde pero feliz, pues la
felicidad para mi representa toda la riqueza que uno puede tener. Prefiero
disfrutar a mi familia, prefiero tener que echarle ganas y ser inteligente,
desarrollar mi creatividad, y sobre todo
aprender de mi cultura, apreciarla y disfrutarla; eso te debe de dar celos Donald, porque si tu país tiene algo de cultura, es porque todos
los que tu llamas inmigrantes han ido y han dejado una semilla en tu nación.
Prefiero mil veces, sentarme junto
a mis hijos en mi humilde casa para ver en mi televisor viejo al Chavo del Ocho, que tener que partirme el lomo durante
varios años en beneficio de gente
malagradecida para con eso tener la misma casa humilde, una televisión
grande, y a mis hijos, que ni siquiera me
conocen, abrazando un peluche de Pepa Pig.
Por qué no hace falta tener tanto
dinero, la riqueza no es eso, por eso siempre, pero siempre, voy a preferir una
simple torta de jamón para compartir con los amigos y familiares, que una
solitaria hamburguesa con doble queso.
El único Donald que me cae bien
es el de Disney, y para ser honesto me cae mejor Pancho Pistolas y Pepe Carioca.
Pero tú, el Donald de carne y hueso, no me caes nada bien, por eso no quiero
saber de ti.
Si me envías una carta con tu
respuesta, ten por seguro que no la voy a leer, y no porque sea un mal educado
como tú, simplemente porque voy a estar ocupado haciendo dos cosas que son muchisisisimo
más importantes: una siendo feliz con mi gente, y la otra, construyendo un mejor mundo, una mejor
Latinoamérica, un mejor mañana. Eso, eso, eso...
Enero 2017.

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