EN ESTA EPOCA
DE PANDEMIA, NO ES MOMENTO DE REGAÑARNOS, ¿O SI?
A lo largo de esta pandemia he recibido tantos regaños que muchas veces he llegado a sentir que la gente desea que me contagie, yo por el contrario he tratado de estar tranquilo y deseando siempre que la gente no sufra ni por esta ni por ninguna enfermedad. Desafortunadamente en la vida real hay muchos factores que nos hacen sufrir, pero en vez de tener miedo y andar buscando culpables deberíamos hacernos más humanos y más empáticos con las victimas que sufren por esta o cualquier otra circunstancia.
El regaño más recurrente que escuche durante esta pandemia fue por no atender el tan nombrado “quédate en casa”. En mi situación personal cuando comenzó la pandemia me encontraba desempleado y buscando oportunidades de trabajo, por lo tanto se volvió necesario salir,y aún más cuando vi que las empresas y negocios comenzaron a cerrar, no tuve otra opción que andar en la calle buscando la manera de hacer algo de dinero. Al comienzo de la pandemia me surgió la oportunidad de vender tapabocas, y lo tuve que hacer en la calle, afuera de un supermercado, allí vendí casi quinientos, siempre con todas las medidas de higiene que yo consideraba necesarias y deseándole a la gente que no se fuera a enfermar. Una vez que termine con ese lote de tapabocasno tuve otra opción que incursionar con la venta de comida, lo cual siempre me obligo a seguir en la calle. Otro aspecto que nunca estuve dispuesto a dejar fuera de mi vida fue el de convivir con la naturaleza, en esos lugares yo encontraba paz y sentía que podía mandar buenos deseos para que mis seres queridos estuvieran bien, cabe mencionar que la mayor parte del tiempo cuando iba a lugares naturales estaba solo, pero siempre rodeado de vida; realmente nunca entendí porque me querían privar de eso y porque me regañaban por ir. En algún punto el “quédate en casa” me lo decían tanto que comenzó a sonar como un castigo o una imposición, me sonaba como un “vete al rincón”, ese con el que los maestros castigaban a los alumnos que no podían controlar; realmente creo que la pandemia desde su comienzo demandaba soluciones, no evasiones.
De igual manera, me regañaban por salir a hacer ejercicio, pero yo estaba convencido que si me sentía bien físicamente sería mucho más difícil enfermarme, aunque no parecía importarle a los demás, quienes cuando pasaba con el balón me veían como si estuviera cargando una bomba.
También me regañaban por andar sonriendo en la calle, para muchos no era el momento de ser feliz, era momento de cuidarnos. En lo personal considero que la vida es para ser felices, y no hay ningún motivo o razón que pueda estar por delante de esa búsqueda.
Me regañaban por recoger basura de la calle, pero cada que salía me encontraba con botellas de plástico, latas de cerveza, bolsas, entre muchos otros desechos que producimos de forma cotidiana, que al verlos regados sobre la calle o la naturaleza, me sentía tan mal que tenía que ponerme a recolectarlos;pero a la mayoría de la gente no le importa, por el contrario me decían inconsciente por hacerlo, decían que me estaba arriesgando a tocar algo contaminado con el virus. Obviamente que en mi intento por limpiar el planeta tomaba ciertas precaucionesprotegiéndome las manos con plásticos para recoger la basura y lavándomelas una vez que terminaba.
También me regañaban por olvidar el tapabocas, por acercarme a la gente, por dar abrazos, entre muchas otras cosas. Pero yo, ante la situación tan crítica que estábamos atravesando, sentía que era el momento de valorar las cosas buenas que uno tiene en la vida y dejar de lado lo negativo. Así que tuve que aprender a hacer caso omiso a los regaños, sobre todo aquellas opiniones llenas de soberbia y de egoísmo, que evidenciaban que dichos regaños estaban cimentados sobre un castillo de arena que escondía su miedo a morir.
Hoy ante una pandemia, no creo que sea momento para regañarnos, ¿o sí?
Pensándolo bien, si quisiera aprovechar el momento para regañar. Para regañar con amor, como se hace con los hijos. Me queda muy claro que hay que llamarle la atención a los que están haciendo las cosas mal, para que en un futuro puedan cambiar su egoísmo y su soberbia por algo mejor como el amor.
Los quiero regañar, primero que nada, por tener miedo a morir, pues si de algo deberíamos tener miedo, es a no vivir, a no aprovechar el tiempo que nos da la vida. También tengo que regañarlos por no sonreír, por no disfrutar de las maravillas que nos ofrece la naturaleza. Los voy a regañar por andar buscando al culpable de los contagios en vez de usar sus energías para cuidarse y cuidar a sus semejantes. Los voy a regañar por alejarse del prójimo, pues hoy más que nunca se trata de ser solidarios con aquellos que por necesidad están más expuestos a enfermarse, sobre todo por aquellos que se encuentran enfermos o desprotegidos ante la vida. Los voy a regañar por la falta de empatía.
Los voy a regañar fuertemente por todo el daño que le hemos hecho a la naturaleza. Los humanos tenemos que comenzar por asumir nuestra responsabilidad por todo el maltrato ambiental, maltrato animal y maltrato humano que hemos ocasionado, para después enfocarnos en resarcir el mal que hemos hecho, ya que si nos toca morir que sea luchando por construir un mundo mejor.Amor es desearle lo mejor a todos los seres, por eso me tome la libertad de regañarlos, ya que en el fondo lo único que me gustaríalograr es un mundo mejor.
Hoy nos enfrentamos a un momento de cambio ante esta sacudida que nos ha dado la vida, espero que esta pandemia que tan vulnerables y tan solos nos ha hecho sentir a todos, sea el comienzo para que los humanos comencemos a comportarnos de mejor manera.
Julio 2020.
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